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Abstract

El trabajo tiene como objetivo analizar la violencia verbal y la persuasión en los comentarios de los lectores de diarios digitales. Los comentarios pueden ser entendidos como posiciones argumentativas de opinión, que los medios digitales presentan como parte de una estrategia de participación de los lectores con fuertes consecuencias en el marketing comunicacional de la empresa. En una primera exploración surge la alta presencia de expresiones violentas, agresivas respecto de los protagonistas de la noticia, del periodista y del medio que, en principio, tienen como objetivo la empatía de los otros lectores. La persuasión se orienta hacia los demás lectores. La idea es ahondar en la relación problemática, entre insulto, violencia verbal, argumentación y persuasión y plantear si las estrategias argumentativas legitiman el uso del lenguaje grosero. En este caso entonces la argumentación actuaría como contexto discursivo de la violencia verbal, lo cual trae fuertes consecuencias interaccionales. El discurso público juega un rol decisivo en la generación de contextos de conflicto y la vulneración de derechos humanos, de modo que el análisis debe dar cuenta también de la importancia que revisten las herramientas lingüístico-metodológicas a la hora de aportar datos lingüísticos concretos de naturaleza cualitativa que colaboren en la discusión sobre alternativas para resolver los conflictos. En el cierre, incluimos una reflexión crítica de los constructos teórico-metodológicos involucrados en el análisis del discurso violento.

Introducción

El trabajo se propone es reconocer un fenómeno del habla, el discurso violento, a partir de una práctica relevante, dar opinión en foros de diarios digitales, en el marco de secuencias de argumentación interaccional y, como corolario, presentar una propuesta de análisis de la violencia verbal desde la perspectiva crítica de los estudios del discurso. El recorte del marco teórico bibliográfico del tema tiene en cuenta la relevancia en el campo de las ciencias sociales y, sobre todo, la necesidad de ir más allá de las modalidades específicas de la violencia, como la urbana, familiar, escolar, institucional, entre otras. El siglo XXI se asiste a un cambio de paradigma en la conceptualización de la violencia (Galtung, 1968, 1998, 2003; Perrone, Nannini, 2007; Scherper - Hughes y Bourgois 2004; Bourgois, 2009; Wieviorka 2006), Domènech, e Íñiguez nos recuerdan por ejemplo, que “han hecho falta una serie de factores sociohistóricos para que una agresión en contexto familiar sea considerada violencia, de la misma manera que haría falta otro tipo de contexto sociohistórico para que la violencia familiar fuera vista como una forma de violencia política” (2002, p. 1).

En el marco del análisis del discurso con perspectiva crítica consideramos que las distintas manifestaciones de la violencia se explican en relación con carencias en el funcionamiento del Estado (Pardo y Carrizo, 2018) y subsume un amplio espectro de injusticias y desigualdades sociales, equiparable a toda situación de dominación. Utilizamos el triángulo analítico que plantea Galtung1 (1998), para distinguir simultáneamente en cualquier espacio relacional donde se exprese la violencia: a) una dimensión manifiesta conformada por comportamientos humanos verbales significados como violentos o agresivos; b) una dimensión sociocultural latente, conformada por actitudes, cogniciones, emociones, representaciones, ideologías, mitos, símbolos que justifican y valoran la violencia en la interrelación humana y c) una dimensión estructural latente conformada por conflictos y contradicciones, la mayoría cementados por estructuras sociales y sistemas culturales. En esta misma línea, cuando el conflicto no es capaz de solucionarse o al menos de transformarse, es más proclive a que genere violencia.

Gordon W. Allport (1979) define el prejuicio como una actitud o sentimiento hostil hacia una persona únicamente porque pertenece a un grupo al que se le han asignado cualidades objetables. Subraya que esta actitud hostil no es simplemente un prejuicio apresurado antes de conocer los hechos, como parte del sesgo confirmatorio. Es un juicio que resiste los hechos e ignora la verdad y la honestidad. Los prejuicios religiosos, étnicos o raciales persisten por varias razones: le da al individuo un falso sentido de identidad y autoestima; y además, los estereotipos ofrecen también un chivo expiatorio funcional a problemas sociales de distinta complejidad. Allport sostiene además que los prejuicios negativos y la discriminación generan niveles crecientes de violencia: el abuso hablado o antilocution; la evitación; la discriminación o racismo legalizado (institucionalizado); la violencia contra las personas y la propiedad y finalmente, el exterminio o genocidio. En breve, las formas menores de prejuicio, como el abuso hablado, tienden a convertirse en formas más virulentas y destructivas de discriminación y violencia.

1. Antecedentes en el análisis del discurso y la argumentación

El análisis del discurso enfoca el estudio de la violencia en términos de violencia verbal, (polémica, virulencia, insulto) en contextos de conflicto interpersonal y descortesía (Labov, 1972; Kasper, 1990; Haverkate, 1988; Stein y Albro, 2001; Rosier, 2012; Vincent y Barbeau, 2012; Amossy, 2017). Si ahondamos en la relación entre insulto, violencia, y argumentación desde una perspectiva crítica (Fairclough, 2003) observaremos que las estrategias argumentativas legitiman el uso del lenguaje grosero en el discurso público. Valoramos socialmente por igual a las personas que defienden sus puntos de vista con argumentos como a las que lo hacen invocando sus emociones y pasiones. A su vez, el insulto nos ubica de lleno en la dimensión (emotiva) retórica de la argumentación (Colin Rodea 2005; Doury, 2000; Micheli, 2011; Plantin, 2011).

En cuanto a la relación de la violencia y el conflicto, vale la pena destacar el aporte del enfoque interaccionista, que recobró el papel del conflicto en las relaciones interpersonales. Erving Goffman (2001) propone una perspectiva dramatúrgica para estudiar las entidades y las interacciones sociales según la cual los actores sociales luchan por sostener los elementos que definen una situación social tal como ha sido proyectada frente a otros. Lo dramatúrgico de las interacciones sociales se intersecta con lo cultural a través de los estándares morales, pues es allí donde los valores culturalmente establecidos determinan cómo se siente y cómo se define una persona frente a sí misma y frente a los demás, en función de la definición de la situación comunicativa. Goffman caracteriza la violencia como una acción social disruptiva y argumenta que aún la forma más desnuda de coerción física no es ni objetiva ni desnuda, sino que funciona como un despliegue para persuadir a la audiencia, un medio de comunicación y no simplemente un medio de acción (Goffman, 2001, p. 241).

Asociándolas en un principio a un ‘desorden’ del discurso, las investigaciones iniciales sobre conflicto en el ámbito de los estudios lingüísticos enfocaban las propiedades estructurales de las disputas, como por ejemplo el trabajo de Labov (1972) y su enfoque en las disputas ritualizadas de adolescentes de Harlem, New York. A nivel de estrategias discursivas, encontramos el clásico trabajo de Brown y Levinson (1978) sobre cortesía o los del discurso prejuicioso de van Dijk (1984). Al mismo tiempo la argumentación, en virtud de su organización discursiva interna, reduce la tensión de la disputa al regular el contexto de conflicto2 (van Eemeren, Grootendorst y Henkemas 2006) y, fundamentalmente, al dar una salida a los participantes que les permite (re)negociar los términos y continuar con la interacción en curso.

Asumimos que la violencia se relaciona con la argumentación interaccional en el sentido de que se encontraría latente en toda situación comunicativa. Esto significa que no hay condiciones específicas ni contextos facilitadores para la aparición de acciones percibidas como abusivas o violentas. La violencia verbal y al insulto pueden ser consideradas en líneas con la argumentación, pero a diferencia de esta, el acto violento nos dice algo cultural y simbólicamente diferente. Surge de la negación de un “otro” como humano de la cultura, la comunidad, la etnicidad, la vecindad (Hernández, 2002).

Por otra parte, la especificidad de la polémica sería estructural: no se trata de un intercambio intenso entre interlocutores animados por sentimientos violentos, sino de un enfrentamiento de posiciones radicalmente opuestas en el marco del dialogismo discursivo. Amossy (2010) ve la argumentación en términos macros incluyendo el intercambio que va desde la co-construcción de respuestas hasta el enfrentamiento violento de tesis antagónicas. La polémica constituye uno de los polos de la actividad argumentativa. Es la forma en que se construyen y se oponen los argumentos, la forma en que los argumentos se incrustan en discursos hostiles, lo que debe explorarse más a fondo para fundamentar el hecho de que la polémica pertenece al ámbito de la argumentación3.

2. Violencia verbal en foros digitales.

El desarrollo de la web 2.0 dio pie a la ampliación del ámbito de aparición de la violencia. En Internet, el ataque verbal toma distintas formas: palabras insultantes o estigmatizantes, saturación del canal con mensajes, escribir en mayúsculas o en negrita, con emoticones que reproducen gestos agresivos u hostiles, los acrónimos que manifiestan emociones violentas, etc. Estas formas de interacción antinormativa, son frecuentes en chats mails, foros, blogs y redes sociales. Noblia (2015) lo relaciona en general con el anonimato y la naturaleza mediada del intercambio. Más específicamente, respecto de su manifestación en los diarios digitales concluye que "Si bien los diarios requieren la participación del lector y en estos casos ya no sólo como tal sino como productor de información y de opinión, este no forma parte de la enunciación general del diario. En términos contextuales, esos espacios parecerían no estar legitimados por el medio como instancias reales de producción e interacción, de ahí que no impliquen riesgo real para su imagen." (Noblia 2015, p. 46).

En una lectura inicial, observamos que los comentarios de los lectores de diarios digitales no son inocuos, hacen visible un comportamiento (violento) orientado a la consolidación de una identidad social. Los medios periodísticos en versión digital incluyen los comentarios de los lectores como parte de una estrategia de marketing para la participación de los lectores (Noblia, 2015), lo que genera a su vez una visibilidad que jerarquiza una noticia por la cantidad de comentarios, de modo que las intervenciones de los usuarios le agregan valor. De todos modos, controlan la circulación de los discursos, vetan expresiones injuriosas, retienen el acceso, incluso se cierran a comentarios de noticias o editoriales a pedido de los escritores.

En la exploración (Carrizo 2013) surge la alta presencia de expresiones violentas iniciales que no responden a intervenciones anteriores, de hecho, la falta de motivo es una de las características más llamativas de estas prácticas en internet. Las agresiones, como dijimos previamente, se dirigen a los protagonistas de la noticia, a los periodistas, al medio y a otros lectores.

La hipótesis teórica es que en ciertas prácticas sociales la preferencia por el desacuerdo (debates políticos, el discurso político en general da espacio para que circule y se exprese socialmente la violencia verbal en sus distintas formas. Entonces, a) el contexto de recepción valida una interpretación negativa de los intercambios, por sobre otras lecturas posibles; y, b) los participantes adquieren cierta habilidad en el uso de recursos propios del medio digital que se ponen en juego a la hora de realizar conductas verbales violentas.

En cuanto a la persuasión, en estos casos se trata de analizar cómo se relacionan entre sí los participantes. Entendemos la persuasión interaccional como un mecanismo consciente y estratégico de reparación social (Reardon, 1989) que involucra una empatía de normas y valores comunes, que se proyecta en las posiciones que asumen los participantes (Carrizo, 2013). Las personas tenemos distintos medios para conseguir lo que queremos. Y, sin quererlo o no, muchas veces nos interponemos en el camino de otras personas y, a veces, entramos en conflicto. Cuando el logro del objetivo de uno resulta bloqueado por la conducta de otra persona (que tiene también su propio objetivo), la persuasión se emplea para convencerla de que redefina su propósito o que modifique los medios para lograrlo. La persuasión pragmática busca evitar las resistencias de la contra argumentación, que obligarían al hablante a buscar nuevos argumentos, en tanto es más fácil defender positivamente nuestras creencias que atacar negativamente lo que no creemos. Existe una fuerte identificación del locutor con la tesis que defiende, debido a que nos identificamos con nuestras creencias y actitudes4.

En este sentido, la violencia necesita de la complicidad de los otros (lectores) a los que se dirigen los comentarios. La persuasión pragmática e interaccional se dirige hacia la creencia del otro para moverla y reorientarla en otro sentido (Carrizo, 2012). Vale preguntarnos entonces, si las estrategias argumentativas legitiman el uso del lenguaje grosero o si la violencia es un tipo de argumentación y, en todo caso, si podemos considerar que el discurso violento es persuasivo. Más allá de la perspectiva y la tradición disciplinar que se invoque, la violencia da lugar a profundos cambios en la relación interpersonal que deja huella en estructura de participación de la interacción5.

3. Marco teórico y metodológico

Para llevar a cabo el análisis del corpus, la lingüística sistémica funcional (Halliday, 1985; Halliday y Hasan, 1985) operará como acercamiento inicial a los datos, a partir de la cual se interpretarán las dimensiones lógica, dialéctica y retórica de la argumentación (Carrizo, 2012) integrando el análisis de las estructuras de participación y posicionamiento (Goffman, 1974, 1981; Lavandera 1984; Levinson, 1988) desde la perspectiva del análisis estratégico del discurso (Menéndez 2019, 2020) y el análisis crítico del discurso (Fairclough, 2003). Consideramos a cada comentario individualizado con un nombre de autor como secuencias argumentativas en las que se expresan posiciones de opinión en relación textual (Halliday y Hasan, 1985) con la noticia y/o la crónica televisiva. En términos textuales, interpretamos los comentarios en relación con la noticia previa. O sea, se establece una relación textual de cohesión y coherencia entre un texto fuente (estímulo) y los comentarios. Una vez definida la secuencia, segmentamos los textos en cláusulas (Halliday, 1985) para realizar el análisis argumentativo.

El análisis multidimensional del discurso argumentativo se realiza, enfocando sucesiva y simultáneamente, los siguientes aspectos: 1) la dimensión lógica, que organiza el contenido proposicional en el que se expresa la opinión o el punto de vista de un hablante de acuerdo con una estructura asociada al silogismo funcional (cf. Modelo funcional de la argumentación, Toulmin, 2007) la dimensión dialéctica, tiene que ver con la relación interpersonal entre los participantes, define las posiciones que van a tomar (asociado a un rol) y las etapas que siguen la gestión del conflicto; y, finalmente, 3) la dimensión retórica, orientada hacia el receptor, tiene que ver con la persuasión que se logra a través de elementos y mecanismos estratégicos del discurso.

4. Análisis del discurso

La unidad de análisis es la secuencia ‘Discurso Violento’ (Carrizo, 2015) en la que se reconocen dos movimientos simultáneos:

1. Cosificación de la relación interpersonal

2. Performance a través de actos violentos directos o indirectos, manifiestos o no.

En el caso de los foros de diarios, se establece una relación multimodal entre un texto disparador (foto, noticia) y los comentarios. Interaccionalmente, la secuencia comunicativa comprende una serie encadenada de intercambios interactivos asincrónicos que se organizan en una línea de tiempo según un orden de llegada, en la que los participantes se controlan y se basan en las acciones del otro (Levinson, 1989, p. 38).

El corpus de este trabajo fue recolectado de los principales diarios digitales de Argentina que abren las noticias al comentario de los lectores: La Nación, Perfil, Clarín, y La Voz del Interior (Córdoba). Se seleccionaron cinco noticias cuyos comentarios suman alrededor de 868 intervenciones, según se detalla a continuación:

Diario Noticia Sección Fecha Comentarios de lectores Total
La Voz Cristina: Hoy la pobreza se ubica en Argentina por debajo del 5% y la indigencia en 1,27% Política 08/06/15 214 23
Perfil Giannina Maradona, picante: “Karina agarra lo que yo dejo” Espectáculos 10/04/13 93 14
La Nación Un juez de San Isidro denuncia que le robaron 93 mil dólares y un arma de su despacho Policial 09/09/15 93 12
Clarín Generación Ego: se impone sin jefes, reglas ni pudor Sociales 06/09/15 153 27
Cancha Llena (LN) La entrevista de Carlos Tevez con Fantino: el momento en que lagrimea y cuando fue preso en Inglaterra Deporte 21/08/15 315 29
Table 1.

A los fines de este trabajo, voy a presentar dos casos significativos:

PRIMER CASO

Fuente: Diario Perfil.com 10/04/2013 | 20:356

Titular Giannina Maradona, picante: “Karina agarra lo que yo dejo”

Muy brevemente caracterizamos la noticia que actúa como texto estímulo (fuente) de las intervenciones de los lectores. Pero podemos sostener que la posición actitudinal favorece a Giannina Maradona (GM de aquí en más), porque aun cuando el texto esté construido como intercambios, presentados como juicios sociales (White, 2004), entre Giannina y Diego Maradona de un lado y el Kun Agüero y Karina por otro, el título y el cierre del texto tiene cita directa de GM. Estas citas contextualizan la respuesta de Karina y por lo tanto orientan la interpretación. Esto es lo que reproduce Infama y M. Feudale.

Asimismo, el título incluye picante como gradación para aumentar la fuerza del juicio (cita de GM). La coda ¡Qué culebrón! funciona, en este contexto, como expresiones de evaluación (negativa) de apreciación (tipo de telenovela) pero utilizado para caracterizar el comportamiento y la vida sentimental de la familia Maradona Agüero. Ambos recursos pueden ser leídos como parte de la estrategia discursiva de la nota que pone al personaje GM en el centro de la escena. La deja en foco y eso es lo que retoman los lectores que comentan la nota.

La noticia estuvo abierta durante tres días abierta y dio lugar a 93 comentarios.

En lo que respecta a los movimientos en la estructura de participación, destacamos lo que ocurre en la siguiente intervención:

Jeje en dijo Entonces porque te molesta tanto, arpía?? Porque sabes que en su pu…ta vida vuelve con vos.
Table 2.

Jeje define un intercambio (cuasi) dialógico con Giannina. GM se mueve de personaje en una noticia a receptor ratificado (destinataria del mensaje) pero es descalificada en términos personales y comunicativos. Al mismo tiempo se produce una apropiación del lector comentador: de destinatario no específico a enunciador principal.

En términos de la teoría de la valoración, el juicio interno toma la forma de pregunta (retórica) La estrategia es movilizar la creencia mediante una pregunta. Globalmente, se define un posicionamiento actitudinal de juicio negativo. Intertextualmente, repone los pensamientos de otra persona, como si fuera vocera de los pensamientos -negativos- de Giannina. A su vez, viola la imagen positiva de Giannina (Brown y Lenvinson, 1978) porque da a entender que no le importa hablar mal de su ex marido (calculadora)

Por otra parte, arpía, se interpreta con valoración negativa como insulto. Los actores sociales, tal como lo ha demostrado el análisis crítico del discurso, representan tipos sociales generalizados y no individualidades aislados (van Leeuwen, 2008, White, 2004). Por eso, un lector que simpatice con la respuesta emocional atribuida a un cierto tipo social está predispuesto a legitimar la posición que ese tipo social representa.

SEGUNDO CASO

Fuente: diario La Voz del Interior de Córdoba7 noticia del 8 de junio de 2015

Titular: Cristina: Hoy la pobreza se ubica en Argentina por debajo del 5% y la indigencia en 1,27%.

La noticia refiere al discurso que la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio en la 39ª Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), donde recibió una distinción para la Argentina por haber disminuido en los últimos años los índices de desnutrición, uno de los objetivos del milenio previstos para 2015. Durante el discurso, la ex mandataria enumera y reivindica en términos socioeconómicos las políticas implementadas durante su Gobierno.

El primer comentario que aparece en el diario La Voz del Interior de Córdoba es:

Daniel de Cba 08/06/2015 | 08:23 Pero cómo puede saber que es el 5% si su ministro de economía dice que no pueden medir la pobreza por "problemas de empalme" (no pueden empalmar la parte dibujada con la no dibujada de antes de 2007), y a la vez, tampoco querían medirla porque es "estigmatizante". Ahora resulta que sí sabe cuanto es la pobreza?
Table 3.

Daniel de Cba cuestiona el discurso de la ex presidenta y lo marca con el conector pero que inicia su intervención. Reconocemos tres movimientos interaccionales de footing (Goffman, 1983; Levinson 1988).

i. cómo puede saber que es el 5% si su ministro de economía dice que no pueden medir la pobreza por "problemas de empalme" (...) y a la vez, tampoco querían medirla porque es "estigmatizante".

ii. (no pueden empalmar la parte dibujada con la no dibujada de antes de 2007),

iii. Ahora resulta que sí sabe cuanto es la pobreza?

En i, el hablante emisor se duplica en dos animadores, reproduce las palabras del ministro de economía, quien aparece como autor, pero no principal del discurso. El movimiento se marca con el uso de las comillas -indicadores de heterogeneidad discursiva (Authier Revuz, 1984). No define un receptor ratificado pero los lectores aparecen como destinatarios (ausentes) del mensaje.

En ii el hablante emisor se define como figura (rol sociodiscursivo) y asume un tono didáctico monológico para explicar las razones que explican lo afirmado antes en i. Esta explicación se entiende como un argumento (Antaki, 2011) que cuestiona el marco interpretativo propuesto por la ex presidenta conocido como 'el relato kirchnerista'.

En iii elige la pregunta (que no es retórica) para terminar de construir la contradicción interna ese discurso de Cristina Fernández de Kirchner al que se está refiriendo esta noticia, operación retórica con la que se propone refutarla dialécticamente. Al optar por la contradicción, Daniel de Cba utiliza los movimientos en la estructura de participación para presentar sus argumentos.

Fuente: diario La Nación noticia del 8 de junio de 20158.

Retomo los primeros seis comentarios:

15:09 08/06/2015  La perra se sigue tirando la m de la campora encima. 15:17 08/06/2015  Ya estábamos mejor que Australia y que Canadá... Ahora superamos a Dinamarca... Suiza, preparate. 15:18 08/06/2015   JAJAJA excelente!! jajajaa   15:24 08/06/2015 Ya pasamos a suiza, somos la Nacion mas desarrollada del planeta   15:17 08/06/2015 Y sin embargo "algo huele a más podrido que en Dinamarca". 15:18 08/06/2015 Hija de la gran pxta..
Table 4.

La secuencia se inicia con la intervención de que degrada la figura presidencial de manera abusiva. En cambio los comentadores que siguen (, y ) se unen para atacarla y en ese escenario, Cristina Fernández de Kirchner se incluye como destinataria final del sarcasmo. Los tres coparticipan de la construcción de una especie de escalada en el absurdo (Argentina es mejor que Australia Canadá Dinamarca y Suiza) hasta llegar al insulto de Nacho 787.

Vale la pena destacar la intervención de marquendez respecto de la estructura de participación:

Y sin embargo "algo huele a más podrido que en Dinamarca".
Table 5.

El movimiento de footing, que duplica al hablante emisor como animador de la voz colectiva que remite intertextualmente a Hamlet, da una vuelta de tuerca a la escalada previa con la aparición de la figura

sin embargo + algo huele más podrido que - son marcas de movimiento

La expresión entrecomillada actualiza metonímicamente la atmósfera de sospecha del reino de Dinamarca pero no llega a definir un argumento de ataque.

5. Discusión de resultados

La perspectiva multidimensional y multimodal de análisis argumentativo nos brinda herramientas para dar cuenta del comportamiento violento. Reconocemos dos estrategias argumentativas predominantes: a) movimientos en la estructura de participación y b) la construcción coparticipada de la figura denigrada. Ambas tienen como efecto interaccional persuasivo la disconfirmación en la estructura de comunicación, el desplazamiento en la identidad social a una escala inferior y la objetivación y deshumanización de los otros. Este proceso da como resultado la cosificación y degradación de la persona social necesario para la manifestación de la violencia. Las evaluaciones coparticipadas negativas refuerzan un estado de cosas imperantes.

Los cambios en la estructura de participación de los comentarios y los desplazamientos en el posicionamiento se interpretan en distintos planos: interactivo, como movimientos de acercamiento y distancia entre los participantes; argumentativo, funcionan para marcar posiciones dialéctica y retóricamente, activan representaciones sociales asociados a distintos marcos de interpretación sociocognitivos (universo kirchnerista, de la oposición, mundo de fantasía). Por otra parte, las noticias que presentamos antes parecen indicar que no hay necesidad de argumentar para defender una doxa ya polarizada (los hablantes censores contra los hablantes instigadores, los defensores de Maradona o CFK vs los opositores). Al igual que otras prácticas sociales de enfrentamiento (debates políticos, por ejemplo), la preferencia por el desacuerdo valida una interpretación de valoración negativa de los intercambios, por sobre otras lecturas posibles. El argumento se reduce, entonces, al mínimo en beneficio de la emoción. De todos modos, el objetivo final parece ser retórico en el sentido de evitar la contra argumentación y empáticamente ubicarse en una posición común a los otros lectores, de ahí que el insulto directo no está acompañado de la ruptura de la situación comunicativa. Ellos son los destinatarios a los que se dirigen todos.

En cuanto al tratamiento degradado de las figuras públicas9, los lectores que comentan les 'leen la mente', 'conocen sus intenciones', los construyen discursivamente (historia de vida, amores, conflictos existenciales) utilizando marcos de interpretación ideológicos. Concluimos (Carrizo, 2012) que estas configuraciones narrativas siguen una estética realista, observable en la detallada y casi obsesiva construcción (literaria en sus efectos) del personaje al que atacan con expresiones denigrantes e insultos.

6. Conclusiones

En breve y usando la tríada analítica de Galtung, las estrategias discursivas (movimientos en la participación, coconstrucción discursiva, expresiones atributivas fuera de escala) constituyen actos de violencia directa (abuso verbal, Allport 1974) que se justifican y valoran. La agresión verbal de los comentadores no persigue el daño físico de la otra parte, son actos de violencia verbal no apelativos dirigidos en general a terceros ausentes de la situación comunicativa, pero presentes como destinatarios mencionados en la estructura de participación. La actividad estratégica de los participantes da lugar a la cosificación y la degradación de una persona, independientemente de lo que trate la noticia. En otras palabras, los comentadores elaboran estrategias argumentativa ad hominen abusivos colectivamente, con despliegue de creatividad performativa en la expresión de la violencia verbal.

Por otra parte, con relación a la persuasión, podemos ver que las estrategias discursivas orientadas a la dimensión retórica buscan la aceptación, o sea, evitar la contra argumentación. Esa es la base del éxito retórico. La persuasión (violenta) se expresa en la acción social identitaria. En este sentido, constituye, fundamentalmente, un modo de comunicación.

En lo que hace al tratamiento mediático, observamos que el discurso violento, como tema y como práctica de recontextualización, circula en otras instancias del espacio mediático, por ejemplo, en el circuito que va de los comentarios de los diarios a las redes sociales como Twitter o Instagram. Esta circulación reproduce e incrementa el efecto persuasivo del mensaje violento y su efectividad retórica. El discurso público mediático juega un rol decisivo en la visibilización de los conflictos y la valoración social de la acción violenta, de modo que la discusión pública sobre alternativas para desactivarla debería incluir el tratamiento de la degradación social que conlleva la violencia verbal.

7. Agradecimientos

El trabajo es el resultado de la investigación realizada en el marco de la estancia posdoctoral sobre la violencia verbal en el discurso público realizado en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires bajo la dirección de la Dra. María Laura Pardo, a quien agradezco muy especialmente su paciencia y generosidad.

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